la linea suelta
la linea atenta
la linea que se comió al pez
la linea que atravesó a cenicienta con la carroza colgando
de sus zapatos Dolce Gabana.
He atravesado la isla
estoy aquí
rodeada de pájaros muertos
fugaces
adormecidos por las luces
de una ciudad confusa
en su elitismo,
el corazón de las colonias
azota los sueños
de transeuntes borrachos de ideas
la isla
se recupera
para acompañarme
para susurrarme
que estoy viva
latiendo
entre las sospechas de un amanecer
sacudiendo las plumas grises
y los picos blancos.
noviembre 2005
De madrugada por las calles de mi habitación, me siento en mi parque a contemplar el lucero del alba y me reconozco elegantemente salvaje.
En el tren de la ausencia
se sientan los vacíos ,
a mi lado un diminuto circulo de luz
me hace mirar afuera ,
mientras en la vía
se desmoronan los momentos
una y otra vez...
En el tren de la ausencia
los vagones llevan sudor
y un poko de inicienso,
afuera
viento,
afuera
delirio,
masacre de épocas,
vísceras llenas de atornillados
besos.
En el tren de la ausencia
ni los fantasmas tienen boletos,
la diminuta luz
continua haciéndome
mirar cómo son aplastados
todos tus discursos,
todos tus almuerzos,
todos tus recuerdos.